
EL ÚLTIMO BOSQUE
En La Florida, al final de la calle Rojas Magallanes y a 20 minutos de la estación del Metro del mismo nombre, hay un bosque centenario. 220 hectáreas de quillayes, litres, maitenes, espinos, peumos y guayacanes, árboles nativos de más de 20 metros de alto y frondosas copas, que no necesitan de mangueras ni jardineros que los mantengan. Pero su dueño, Vicente Navarrete, quiere talarlo para construir casas de 4.000 UF, y sólo espera que la municipalidad cambie el uso del suelo del sector.
Desde 2005, la Red Ciudadana por la Defensa de la Precordillera ha propuesto que, en vez de construir casas, el Estado compre esos terrenos y habilite un parque regional con acceso gratuito.
"Los proyectos inmobiliarios precordilleranos utilizan el aire puro y el bosque nativo como elementos publicitarios. Pero es absolutamente injusto que esas ganancias, que son privadas, sean costeadas por el resto de la sociedad, puesto que empeora su calidad de vida cuando se cortan los árboles para pavimentar la precordillera", señala el geógrafo de la Universidad de Chile Hugo Romero.
La única posibilidad de limpiar el aire es disminuyendo las principales fuentes de contaminación: los autos. Sin embargo, pese a que la tasa de motorización es de 1 auto por persona en el sector nororiente de la capital, frente a 1 auto por cada 70 personas en la zona poniente, las comunas más contaminadas de la ciudad son las del poniente.
"600 mil toneladas de contaminantes que se introducen en nuestros ciclos respiratorios. ¿Usted cree que esto puede ser considerado una ciudad sustentable? ¿No será que nos hemos ido mal acostumbrando? Entre el 2001 y el 2005, el 53% de los hospitalizados por razones respiratorias fueron niños menores de un año, ¿Santiago está consciente de que está dañando severamente la salud de su población más frágil y valiosa?", se plantea Romero.
Esta misma distribución es la que se da entre los sectores más fríos de la ciudad (al oriente) y los más calurosos (al poniente). La tierra y la vegetación absorben calor, pero al pavimentar, el calor rebota y la gente se achicharra. Además, la ausencia de sombra aumenta la sensación térmica hasta en cinco grados y la falta de plantas aumenta la sequedad del aire. En los sectores más pobres de la ciudad no sólo hay menos de un metro de áreas verdes por persona, sino que el 60% de las zonas habilitadas para parques públicos son sitios eriazos.
"El problema principal del Plan Regulador de Santiago", añade Eduardo Giesen, vicepresidente del Comité Nacional Pro Defensa de Flora y Fauna. "Es que no tiene un proyecto democrático de ciudad. El que decide los usos del territorio es el capital privado y no los ciudadanos..."
El mismo plan podría permitir también las edificaciones sobre las 7.000 hectáreas del antiguo cono de aproximación del aeropuerto de Cerrillos, un triángulo ubicado entre Maipú, Cerrillos y San Bernardo que hoy constituye la principal herramienta de enfriamiento de la ciudad. Al construir allí se impedirá el paso de los vientos y aumentará el calor de la ciudad.
LA JUSTICIA SOCIAL DE LOS ÁRBOLES
En Santiago, a diferencia de otras ciudades del mundo, la cantidad de áreas verdes por habitante está en directa relación con la condición socioeconómica de los barrios: mientras más dinero hay en el bolsillo, más árboles hay en el patio de la casa. Así lo demuestran los mapas del Laboratorio de Medio Ambiente y Territorio de la Universidad de Chile, al igual que un estudio realizado por el geógrafo Alexis Vásquez en la comuna de Peñalolén.
La vegetación no es sólo un elemento decorativo, sino que ofrece beneficios fundamentales para la calidad de vida de los ciudadanos: limpia el aire porque transforma en oxígeno tóxicos como el dióxido de carbono; disminuye considerablemente la temperatura porque humedece la atmósfera y genera sombra; amortigua el ruido; absorbe aguas lluvias, previniendo inundaciones; y está clínicamente probado que su presencia disminuye el estrés y la depresión.
"Por esta razón es de vital importancia que el Estado invierta una gran cantidad de recursos en áreas verdes públicas que, además de los beneficios mencionados, entregan a la comunidad espacios de recreación gratuitos", concluye Vásquez.
Fuente: http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20071103/pags/20071103204333.html